Mas allá de los gustos personales que puede tener cualquier amante del fútbol, la elección de Carlos Ischia como técnico de Boca es absolutamente lógica. ¿Por qué digo lógica? Porque de la única manera en la que la salida de Miguel Angel Russo hubiera sido válida era si el sucesor en su cargo fuera a ser Carlos Bianchi. El error estuvo en que no se le renovó el contrato antes (uno de los yerros de Mauricio Macri), lo que creó un clima de inseguridad en el entrenador y le adelantó la salida del mundo Boca.
Sin la continuidad de Russo, todos los cañones apuntaron al virrey para sucederlo pero no se dio, no piensa dirigir por el momento, y aquí llegamos a la parte "lógica" de la cuestión: Con el no de Bianchi, Ischia era el indicado.







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